Gran Scala, las vicisitudes de un coloso

Cuando a finales de 2007 apareció la noticia de la construcción de un gigantesco complejo de ocio y juego en el desierto de Los Monegros, en Aragón, nadie se lo terminó de creer. La idea era lo bastante extraña y megalómana como para pensar que se debía a una inocentada. El tiempo se encargó de demostrar que no era así. Gran Scala es el nombre que recibirá el complejo y, si las consecuencias financieras de la crisis no hacen demasiada mella en sus inversores, debería empezar a andar en breve. Bajemos al detalle para conocer un poco más en profundidad este Las Vegas versión española.

El origen inversor de Gran Scala se encuentra en el grupo inglés International Leisure Development y su proyecto de construir un macro-complejo de ocio, entretenimiento y educación en Europa, capaz de competir con otros gigantes como Las Vegas. ¿Por qué en España, y por qué en Los Monegros?

Como siempre, una de las razones principales es el clima, y el español es uno de los más seguros para cualquier inversión que se nutra del turismo. En consecuencia, la necesidad de una cantidad ingente de espacio para la construcción de Gran Scala, además del carácter de nudo comunicacional entre España y Europa que tiene Zaragoza, convertía a Los Monegros en la localización perfecta.

Gran Scala se prevé como un gran parque multi-temático, en cuyo interior acogerá a su vez a otros parques temáticos. Se articulará en forma de gigantesco reloj, y estará dividido en distintas áreas, cada una dedicada a un período de la historia. Dentro de ellas podremos encontrar parques de atracciones, hoteles, casinos, museos...

Hasta el momento ya hay confirmadas tres de estas grandes áreas: "Aquantica", un parque acuático inspirado en la Antigüedad; Spyland, cuya temática será el espionaje; y Spaceport Leisure, basado en el hombre y el espacio. Cuando se confirmen las otras dos grandes áreas Gran Scala tendrá una proyección total de 32 casinos, 32 museos, 70 hoteles y 230 restaurantes, con una inversión privada de más de 17.000 millones de euros, con una incidencia en el empleo de cerca de 50000 puestos de trabajo directos y una recaudación por el fisco estimada en más de 1500 millones de euros.

Y es precisamente de estas cifras tan grandiosas de donde surgen las suspicacias de los escépticos, algunas de las cuales han devenido en plataformas abiertamente críticas. En primer lugar, existe el asunto medioambiental: pese a que los inversores mantienen que Gran Scala será un espacio sostenible, que se nutrirá casi exclusivamente de las energías renovables, y pese a que el Gobierno de Aragón ha incidido en ello como condición sine qua non, algunos estudios hablan de emisiones de 15 millones de toneladas de CO2 anuales, además de llamar la atención sobre el hecho de que Los Monegros alberga más de 4500 especies de animales diferentes, la mayor diversidad de toda Europa.

Otro problema sería el la falta de agua, contratiempo muy evidente tratándose de un desierto. A la espera de que los grupos inversores y el Gobierno de Aragón especifiquen cómo se va a abastecer Gran Scala, grupos como Los Verdes ya han denunciado el proyecto en Bruselas, por escasez de recursos hídricos. La incidencia sobre el paisaje humano de la comarca, así como el interés social de un modelo de turismo tan marcado, son otros de los puntos conflictivos, que han llevado a partidos políticos como Izquierda Unida o Chunta Aragonesista a plantarse abiertamente en contra de Gran Scala. Otras plataformas sociales han seguido su camino, como "Stop Gran Scala" o "Los Monegros no se venden".

 

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