Viva Las Vegas
Las Vegas es uno de los elementos importantes que configuran esa entelequia en la que se ha convertido todo lo relacionado con Elvis Presley, por ser hogar escénico y perdición del Rey desde 1969, año en el que empezó a dar los primeros conciertos en la capital mundial del juego, hasta 1977.
Recordemos que Elvis había estado dedicándose fundamentalmente a sus famosas películas en los 60 (filmes de dudosa calidad). Pero fue precisamente en 1969 cuando volvió con fuerza con su album "From Elvis in Memphis". Incipientes patillas y pelo más desarrapado ya presagiaban un giro en la música del de Tupelo. Un disco que es en sí mismo un "Comeback", en el que Elvis aparece con una voz mucho más madura. Influencias de soul y gospel marcan la diferencia con el sonido de principios de RCA, y no digamos ya con el de Sun Records. "In the ghetto" y "Suspicious minds", entre otras, fueron los primeros exitazos de la nueva etapa que, junto con Burning Love (1972) y otras muchas, pasarían a la cabeza de los "Greatest Hits" por derecho propio.
No sólo cambio la música, también la actitud del artista, que se centro mucho más en su recién readquirido potencial escénico. Y, por supuesto, el escenario principal de los conciertos de Elvis fue Las Vegas. En julio del 69 comenzaron sus actuaciones en los casinos. Dicen que Elvis estaba muy inquieto con su regreso a los escenarios, pero al fin y al cabo el público ya le tenía reservado el trono al Rey, así que Elvis no tuvo ni siquiera que acomodar el polvoriento asiento. De hecho, se estrenó con 57 shows en cuatro semanas y en todos los pases llenó la sala. Un curioso dato es que en 1956 dio su primer concierto en Las Vegas, donde pasó sin pena ni gloria, e incluso se le tildó de agitador de adolescentes y de hacer música insulsa.
Siete años se mantuvo Elvis como atracción principal de las Vegas. Siete años forjando el mito y acuñando la estética de las gafas y las melenas. Siete años de declaración de principios a dos pases por noche en los casinos "The International" y "Hilton" ,si bien es cierto que entre el 72 y el 74 los conciertos fueron bastante más reducidos por sus interminables giras. Pero la vida del cantante tuvo más sombras que luces a partir de su divorcio en 1972. No hay nada demasiado claro en lo que se refiere a los últimos días del Rey. Una confusa mezcla de ensaladillas de medicamentos, histerias, sobrepeso y llamativos trajes (curiosamente creados a partir de sucesivas modificaciones del kimono de karate) nos llevan hasta la imagen de un Elvis sudoroso y sentado que se diluía poco a poco en escena y cuya existencia tomaba visos de tragicomedia.
Se han cumplido casi 32 años de la muerte de Elvis y Las Vegas le sigue debiendo al cantante mucho más de lo que la ciudad hizo por él. Una deuda difícil de saldar, ya que la ciudad que le vio desintegrase poco a poco ha absorbido profundamente a Elvis dentro de la imaginaria de martinis y tragaperras.
Los millones de fans de Elvis tienen hoy por hoy una extensísima oferta en la ciudad. Concursos y shows de imitadores por doquier. Incluso hay cuatro Iglesias donde Elvis le puede casar a uno. La capilla donde el propio Elvis se casó se conserva intacta, y el museo Elvis-a-rama (actualmente cerrado por reformas) conserva muchísimos trajes y artículos de interés para Elvisólogos. Además, los que gusten de la primera etapa de Elvis, pueden acudir a la cita anual del mayor festival rockabilly del mundo, el Viva las Vegas.
